sábado, 5 de mayo de 2012

Capítulo 1: Destino: la gran ciudad.


 Padres. Ya es de por sí malo que quieran controlar toda tu vida, como para que también elijan tus amistades. Juro y perjuro que una intenta controlarse y mantener la calma, pero es tan difícil... que se lo digan a mi maleta vieja y llena de polvo que estoy haciendo en estos momentos.

 ¿En qué momento se les ocurrió? ¿Antes o después de encerrarme en la habitación de un portazo? Es cierto que últimamente los tres estamos algo distanciados y que me paso un poco de la raya. Pero, ¿es necesario todo esto? ¿mudarnos a Barcelona? ¿en serio?

 Suspiro impaciente y me siento en mi cama, como si esperase que mis padres cambiaran de idea, con todas las esperanzas de que así fuese, aunque claramente la decisión había sido definitiva e irrevocable, o al menos pensasen en ello.

 Pero sé perfectamente que no lo van a hacer, que estoy perdida.

 También arrepentida, sé que estas últimas semanas me he comportado como una imbécil, rebelde, descontrolada, contestona. Yo nunca he sido así, pero algo ha cambiado.

 Porque la semana pasada la cagué, y aunque me arrepienta de ello, no tengo una maquina del tiempo que me ayude a arreglarlo.

 ~6 Días antes...~

 Me cuesta respirar, me duelen los pulmones y la garganta del esfuerzo al hacerlo. No recuerdo haber corrido tanto en mi vida, creo que se me va a salir todo el organismo interior por la boca. Y es que estoy asustada, agotada, al borde de la axfisia. O del infarto. Pero no puedo detenerme, los policías están cada vez más cerca. Y me van a coger, por mucho que corra van a cogerme. Y entonces se me va a caer el pelo.

 No ha sido buena idea venir, pero Manu insistió tanto, con su sonrisa, su mirada, y esa postura que me volvió loca desde hace ya varios meses. Esa postura de chico malo. Es cierto que se mete en muchos líos y que monta unos escándalos enormes, pero no es tan malo como la gente dice.

 Sólo es.. diferente. Vive en su mundo sin reglas, y por eso me gusta tanto.

 Hace un mes que nos enrrollamos en la fiesta de Mario, en el cuarto de baño. Pero no pasó nada fuera de lugar, no hubo sexo. Pero sí besos, caricias, la temperatura subió a medida que las agujas de reloj avanzaban. Ahí empezó todo. Él no quería hacerlo publico, decía que había que esperar al momento adecuado. Yo le creí, aunque deseara con todas fuerzas contárselo a los cuatro vientos. Pero no lo hice.

 ¿Que por qué estamos huyendo de la policía? Eso es fácil, por allanamiento de morada. Manu me convenció para que esa noche nos colásemos en la casa del profesor de historia, al que se la tiene jurada y con unos botes de spray le garabateásemos las paredes de su chalet. No quería participar, en todo caso acompañarle nada más. Pero me entusiasmé como una tonta y yo también pinté. El profesor no dijo ni pío, porque ya nos había visto hacerlo. Pero se calló la boca y directamente llamó a los cuerpos de seguridad. Y ahora estoy corriendo SOLA. Por las calles.

 Tropiezo con el bordillo al cruzar un paso de cebra y caigo.

 Entonces un hombre uniformado me levanta con brusquedad y me pone las esposas.

 ~Al día siguiente de lo ocurrido...~

 Entramos por la puerta de mi casa. Mis padres están a punto de decir algo, pero los ignoro por completo y subo rápidamente las escaleras hasta llegar a mi habitación. Me hecho en la cama, llorando como una idiota.

 ¡Ha sido horrible! Los agentes lo dejaron pasar por esa vez y llamaron a mis padres para que viniesen a recogerme en cuanto les conté lo sucedido. Lo peor no fue la regañina ni las caras decepcionadas de mis padres.

 Lo peor fue el castigo. Mientras íbamos al coche camino de casa me dijeron que mi vida tal y como la conocía iba a cambiar para siempre.



 -¿He oído bien? - pregunté con voz ronca desde el asiento trasero.

 -Sí, Valen. Nos vamos.

 -¡NO! -chillé con todas mis fuerzas.- ¡Yo de aquí no me muevo!

 -¡Valentina Sánchez Muñoz! ¡Nos mudamos a Barcelona! ¡Y no se habla más! -chilló mi padre enfurecido, tratando de mantener la concentración en el volante.

 Mi madre interrumpió:

 -Valen, en los últimos días estás irreconocible, no sabemos que hacer contigo. Y pensamos que cambiar de aires quizá te ayude. Te ayude a ser como era antes... Queremos lo mejor para ti...

 -¡Déjame en paz! -interrumpí.- ¡Vosotros lo que queréis es enjaularme!

 Mi padre pegó un frenazo, abastándonos a las dos.

 -Valentina, sabes perfectamente que llevamos razón. No nos lo hagas repetir más -suspira, agotado.

 Mi orgullo quería seguir replicando, pero me callé. Pues tenían razón. Manu me había cambiado. Pero a mí él me gustaba. Y estaba cien por cien segura de que él era todo lo que necesitaba. Aunque, a estas alturas, por lo de dejarme tirada anoche, huyendo él solito, hasta yo misma dudo.



 Me seco las lágrimas y saco un cigarro de la mesilla de noche. Lo necesito. También empecé este hábito gracias a Manu, nunca me ha gustado el tabaco. Es más, lo he odiado toda mi vida. Pero hace unas semanas fumo, y en ocasiones tengo que hacerlo. Doy una calada, suspiro. Luego otra.

 Entonces suena mi móvil. Un mensaje. De Manu.

 ``Valen, me he cansado de toda esta mierda. Eres una buena chica y estás buenísima. Pero creo que deberíamos dejarlo. ´´

 Lo leo de nuevo, intentando ver que es un fallo, que lo he leído mal. Pero no, claramente ha roto conmigo. Por mensaje y diciendo que ''Estoy buenísima'' ¿Nada más? ¿Sólo estoy buena?

 Tiro el cigarro por la ventana. Estoy cansada, ni siquiera me apetece llorar, sólo dormir.

 ~En la actualidad...~

 -¡Valen, date prisa! ¡Vamos a llegar tarde! - me llama mi madre desde el piso de abajo. ¡Cómo si me importase que llegaremos tarde al puñetero aeropuerto!

 Cierro la cremallera de la maleta, miro por última vez mis cuatro paredes preferidas y cierro la puerta de mi habitación para siempre.

4 comentarios:

Síndrome de la cruda realidad dijo...

buah!!! que chulo de verdad adoro como escribes, muchos historias estan mal escritas, pero la tuya no es una de ellas
No puedo esperar a saber que le ocurrira a valen en su nueva vida a barcelona, pero desde luego quiero saberlo! te sigo sin dudarlo
PD aunque le duela, el gilipoyas de manu ha hecho bien en dejarla era un idiota...aunque en el fondo a todas nos encantan los chicos malos jajajajaja
espero que subas pronto el siguiente, un beso desde
www.sindromedelacrudarealidad.blogspot.com.es/

Carla Rodríguez dijo...

ME ENCANTA *_____*
Escribes genialmente genial, en serio :3
Es un poco hijo de perrilla Manu, ¿no? Aunque mejor que lo dejaran... Espero que tenga más suerte en Barcelona ^^
Un beso :D

Anónimo dijo...

Es genial la historia es preciosa, ojala al cambiar de aires hacia Barcelona le vaya mejor que conozca nuevas personas, y se olvide de ese chico Manu.(:

nurica98 dijo...

Vamos esque no me identifico tanto pero me pasa igual con él chico